SER profesional

Hace algunos años decidí encarar mi vida profesional hacia el trabajo con niños con discapacidad, eso me llevo a formarme en psicomotricidad y actualmente en kinesiología.

Es cierto que, como profesionales de la salud necesitamos ser poseedores de un saber, técnicas y habilidades específicas, las cuales nos permiten comprender lo que le sucede al paciente, plantear objetivos y delinear el plan de tratamiento más adecuado en base a ellos.

Parece sencillo, casi una receta; sin embargo, formarse como terapeuta implica más que saber millones de técnicas; es una experiencia en la cual, no somos protagonistas por tener ciertos conocimientos; sino que ponemos dichos saberes al servicio del paciente y la familia para transitar juntos el camino hacia aquello que deseamos alcanzar.

Tengo la suerte de rodearme de profesionales que todos los días con su trabajo, me enseñan que el espacio de sesión no es el único necesario para que el niño avance en el tratamiento, sino que este, debe ser el punto de partida, por medio del cual; diseñemos estrategias terapéuticas que los padres puedan reproducir en sus hogares con aquello que disponen.

Por lo tanto; debemos convertirnos en facilitadores, ser creativos y exprimir nuestra cabeza para lograr dar a los papas ideas que puedan llevar a cabo día a día, en cada juego, cada baño, o paseo; y que estas brinden un momento placentero junto a su hijo y simultáneamente se constituyan en actividades terapéuticas que colaboren en el logro de los objetivos planteados.

Yo elijo pararme en esta vereda del rol profesional, en la que padres, familia y terapeuta trabajan codo a codo y activamente; la experiencia me demuestra que no solo es eficaz terapéuticamente; sino también la más gratificante.

Majo, Psicomotricista en SER

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